12/24/2015

"Cumbres Borrascosas" de Emily Brontë

Cumbres borrascosas.

La redundante inspiración de amor eterno  en cualquier paisaje de vida puede ser, quitando lo hermoso, fuerte. 
¿El amor es tan fuerte que puede crear más que vida? ¿Qué derecho tenemos nosotros, simples enamorados, de justificar nuestras acciones por el "bien" del amor? Estas preguntas, aunque no son planteadas, fueron contestadas por Emily Brontë en Cumbres Borrascosas. 

Este libro es una historia divida en muchas pequeñas más. El libro inicia con el señor Lockwood y el, por ahora, desconocido señor Heathcliff. 
En muy poco tiempo, te presentan a Heathcliff como un hombre viejo y amargado por los sucesos desconocidos de su vida. En partes, puedes sentir, en sus frases cortantes y vacías, el dolor que le provoca decirlas. 
En pequeños relatos de la señora de llaves de Lockwood, te hacen espectador de la llegada de Heathcliff a Cumbres Borrascosas y cómo  se va enamorando de la hija de su patrón: Catherine.
El amor de esos dos, cuestiona la capacidad de destruir el amor puro, quejándose, denunciando, cualquier acto que osara en separarlos, incluso, si llegará a entrometerse, a la servicial muerte.
Conforme a esa dinámica, las historias se van sintiendo mucho más cercanas, como algo que vive en un limbo de tiempo y pueden crearse y destruirse con solo hablar de ellas. 
En veces, pude cambiar el narrador pero la esencia de lo que está pasando y cómo afecta a todos continúa. La continuidad de estas anécdotas es algo destacable en este libro. Poderoso y cobarde al mismo tiempo; y así se forma la naturaleza de los personajes, haciendo, que su desarrollo sea algo natural. La humanidad que llena esas páginas es asombrosa.

Cumbres Borrascosas son las experiencias carnales que nunca vivió Emily Brontë. Es sorprendente como una mujer tan excluida de esas pasiones pudo crear una pasión mucho más grande, tal vez, mejor a las que muchas personas sí vivirán.

                             

                              "No sé de qué están hechas las almas, pero la suya y la mía son una sola".

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