Creo más bien que esto es más bien un reflejo...sí. Es como tratar de explicar la forma del cielo. Cuando era niño las formas del cielo eran, en todo caso, las formas de las nubes. Con el tiempo comprendí que las nubes estaban superpuestas a la forma del cielo. Claro que con eso tuve que aceptar que las montañas, el viento que le da formas a la nubes, el brillo tubular y arístico del sol, las formas inconclusas de las estrellas, la morada de la luna que son muchas, incluso sus colores avasalladores, que fundan alegría y esperanza, melancolía e incertidumbre eran, pues, ajenos al cielo mismo.El es su dueño, inconfundible, en el cual conviven en demasía las demás cosas. Y siento que la vida es como el cielo. No es absolutamente nada, un objeto inexplicable que existe por la necesidad de ello, para poder señalarla, indicar su naturaleza y eventualmente retorcerla hasta crear un concepto que no sustituye a ninguno sino que los refleja y utiliza la materia de otros como el reflejo. Aún así estoy aquí, tratándome de explicar la motivación de mis actos. De mi propia voz... Intentando aclarar los envites de mi existencia. En ese caso, también soy El Cielo
Un pequeño refugio de aquellos que andan viajando siempre en diferentes mundos. Bienvenidos sean.
11/01/2018
Hasta qué hemos llegado...
Al momento de iniciar este blog, los colaboradores (Que actualmente somos menos), teníamos la certeza de tener algo qué decir y la fuerza necesaria que, para decirlo nuevamente, en otro contexto, por distintas personas, habría un tantito de nuestro discurso en el suyo. Han pasado desde entonces un par de años... Nos envolvimos en diferentes expresiones que trataban más o menos de lo mismo: decir. Sí. Únicamente decir algo. Nos comenzamos a obsesionar- o al menos en mi caso- con el poder de enunciar las cosas. Y es que ¿que hay en este mundo, fuente de las cosas, que no pueda ser dicho todo los días de una mejor manera? ¿Las palabras que existen en nuestro lenguaje son pronunciadas con la hondura suficiente, con la hecatombe de la superposición de letras y sonidos, meros conceptos indisolubles de la raquítica existencia humana, con presteza a su entorno? ¿A su inevitable- y en ello la belleza aprisiona a la sensibilidad- descaro contra la naturaleza del Mundo? (En esto hablo sólo por mí) Este blog era un intento de expresar todo lo que me unía al mundo. Ahora siento que hacerlo, redactar todos los día algo es más bien limitar mi propia percepción del mundo, que lo único que deja es a su propia sombra, para que le nombren, y deje en los hombres una sensación de control... De extrema magnificencia... pero ¿qué soy sino hijo de las palabras? Soy el eterno heredero de la lengua, en la que han confluido, tal vez, todas las ideas pronunciadas por las mismas ideas, que necesitaron de ellas para la extracción pura y refinada de la idea: lo que le da vida a los conceptos y la verdad.
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