Recientemente, mi compañero Gilberto publicó un artículo en este blog, hablando sobre la percepción que tiene del arte y cómo no debería ser despojado de su carácter emotivo y sentimental para juzgarlo de manera racional. Nosotros dos ya habíamos tocado levemente el tema en persona, pero ahora leyendo sus ideas y puntos de vista en concreto, me ha puesto a pensar un poco, pues el discurso de su artículo es básicamente una antítesis de un artículo que previamente escribí.
La estética
El hecho de que el arte tiene un carácter fundamentalmente comunicativo, en veces emotivo, en veces ambos, siempre me ha quedado bastante claro, pero un punto que, a mi parecer, nunca se debe olvidar, es la estética de la obra. Por supuesto que una obra puede ser enfocada a cierto tipo de público, y uno como artista buscará entonces la forma de conmover a ese público, de la manera que a ti y a esas personas que participarán de tu obra les funcione, porque el arte, como ya sabemos, no es un fenómeno individual, sino que hace partícipes a muchas otras personas. Este carácter es el que usualmente se suele juzgar, pero más sobre un punto de vista propio, nublado por los gustos y preferencias personales, y no tanto por lo que vale en realidad. ¿Se puede entonces calificar, por ejemplo, una película como mala, porque a un 99% de la comunidad de críticos no les gustó? ¿Aún cuando ese 1% crea que es una buena película? ¿De qué depende si algo se considera bueno o malo, o no debería considerarse como tal? ¿Entonces como qué? Si está en nuestra misma naturaleza humana buscar esta cualidad en las cosas que percibimos, misma naturaleza que no debemos... ¿limitar? Conceptos como lo raro o lo común se determinan por la mayoría global, ¿Puede, en estos casos, aplicarse la misma ley, o no?
Un amigo me comentaba una vez que toda pieza de arte es buena dependiendo de la forma en que la veas. Una vez asistí a una exposición fotográfica en la cual las fotos estaban directamente expuestas a la luz, lo cual daría como resultado que, eventualmente, la imagen se desvaneciera del papel donde había sido plasmada; el efecto era, por supuesto, parte del sentido artístico de la exposición, recuerdo que cuando escuché la explicación, me quedé fascinado, la exposición tenía algo que ver con ciertos espacios que lentamente irían desapareciendo, tragados por la naturaleza que reclama, y de la misma forma se esfumaría esa imagen de su retrato. A mí me pareció una propuesta bastante interesante, pero recuerdo que al plantearle la idea a un amigo, sin darle la explicación respectiva, la respuesta fue "que estupidez".
Es de esa misma forma que se puede hacer que un documental te llame la atención habándote sobre su realización, o incluso se podría mentir sobre algo, como por ejemplo, exhibir un cuadro a nombre de un pintor famoso, aunque sea de un imitador, aumentará su valor a los ojos del público, por más que eso sea falso. Esto es una muestra de lo impreciso e inconsistente que puede llegar a ser la parte de nuestra mente que trata de categorizar.
Es muy claro que la parte racional y la parte emocional rara vez se ponen de acuerdo, constantemente entran en conflicto dentro de una misma persona, no se diga con las demás, y creo que el problema con la crítica dentro del arte nace de este punto en que, en un intento por hacerlas coincidir, importamos al arte un concepto que le pondría fin a las discrepancias en estas, un trato obligado entre ambas, algo sobre lo cual basarnos para tener una noción de cómo valorizar este concepto tan extraño y casi indefinible que es el arte. Después de todo, solo pensar tiene casi tantas desventajas como solo sentir.
La técnica.
Desde hace mucho tiempo le doy vueltas en mi cabeza a este asunto, sin llegar a una conclusión específica de cómo calificarla, o cuando menos una opinión concreta, pero trataré de explicarme lo más posible, ¿Quién sabe? Tal vez hasta encuentre mi respuesta así.
La técnica en un principio es una forma creada para hacer algo por diversas personas que hicieron lo que tú fundamentalmente deseas hacer, pero antes que tú.
El problema con la técnica en el arte es que como es algo tan único y tan propio del carácter del creador, que entonces el seguir una técnica, algo que es ya lejos de único, pareciera que es contradictorio a lo que es el arte. Pero aquí mi punto de vista de por qué la técnica es necesaria, pues además, como consecuencia (y de alguna forma también como objetivo) de su existencia en el arte, nace la crítica con bases tanto racionales como emotivas al mismo.
Si seguimos las lineas de la originalidad y el carácter único del arte, nos encontramos con el simple hecho de que querer desarrollarse en un área artística iría en contra de hacer arte, ya que el área artística fue creada ya mucho antes de que tú entraras en ella, y probablemente cientos de personas si no es que millones de personas antes que tú ya se han desarrollado ahí. A menos que se intente crear otro arte, aceptemos que la originalidad del arte tiene sus límites. Es por eso que en veces, cuando comienzas a estudiar una de estas ramas, se te recomienda que veas los trabajos de las personas que ya fueron antes que tú. Ellos aprendieron, y lograron, ahora te toca aprender de ellos. Así que comencemos a aceptar la técnica como parte fundamental y actual del arte.
Ahora, si se dice por ejemplo, que para poder ser escritor se necesita leer mucho, entonces ¿Cómo es que nacieron los primeros escritores? Bueno, la cuestión aquí es que el arte no es algo que nació de la noche a la mañana, sino que fue algo que se fue desarrollando poco a poco mientras la humanidad iba creciendo y experimentando, es probable que los primeros escritores ni siquiera se hubieran planteado el concepto del arte aún. Pero nosotros no estamos en un mundo nuevo, ya lleva muchos años evolucionando, y ¿Cuál sería el punto en este momento de todo cuanto hicieron los que estuvieron antes si solo decidimos ignorarlo?
La transmisión
Aunque la técnica sea una herramienta enormemente útil para poder comenzar y aprender, yo he de ser el primero en admitir que se puede llegar a dominar algún área sin haber nunca aprendido de nadie más, pero usualmente son casos aislados, una gran minoría. Es por eso que se crearon las escuelas y los lugares en donde puedes formarte como un artista, aunque el carácter de serlo no te lo darán las clases ni la escuela, se necesita más que eso. Entonces sería más correcto decir que recibes una formación a través del arte.
En estos lugares, lo más común es encontrarse con que los maestros transmiten una técnica que ellos mismos se han desarrollado y con una estética que a ellos les funcionó, aunque hay quienes se quedan con una técnica que les enseñaron, intacta, y así es como la enseñan. Usualmente, esto va encaminado a que tú crees la tuya propia y así desarrolles tu estilo personal (¿Ves? ¡Viva la originalidad! (?) ). Pero aún así, nunca evitarás que se te critique comparando con lo que vino antes y lo que se está haciendo a la par tuya, más si eliges desarrollarte en algún género o corriente que ya existía.
Pero existe otra cosa que siempre me ha molestado, y es que, algo creado, tan solo porque entra en algunos lineamientos burdos de lo que usualmente se considera una obra de arte, ¿Se clasifica ya como arte?
Estamos de acuerdo en que no todos los libros son arte, existen los libros de texto, los de autoayuda, y algunas otras clases que no están enfocadas a la literatura en sí, al igual que no todo lo que se pinta es un cuadro. Entonces ¿Por qué todas las canciones tienen que clasificarse como arte? El problema es que el principio del arte, en lo personal, no es únicamente sentimental, tiene su parte racional también, en algunos predominará el sentir, en otros el pensar, pero es por eso es que para juzgarla se necesita de ambos factores y no solamente el emocional. Tal vez una salida al parque, o incluso un asesinato pueden ser actos llevados por un sentimiento muy fuerte, pero corríjanme me equivoco, pero a mi parecer no es arte, y no creo que fuera arte solo por hacer ese acto sentimental dentro de los lineamientos básicos de lo que usualmente se considera una obra de arte, necesita un nivel intelectual aunque sea por lo menos sencillo. La obra de arte necesita hacerme pensar también, no solamente conmoverme.
Tenía razón, encontré mi respuesta, mi definición personal; el arte, es el único acto en el que convive perfectamente la razón y la emoción junto con el ser.
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