Por Omar Cancino Robles
Hace unos pocos días, como muchos, fui al cine a ver la nueva película de Star Wars y me di cuenta de algo bastante interesante, mientras estaba viendo la película, estaba inconscientemente analizándola, pues en determinado momento pensaba en alguna posibilidad y esta, casi exactamente como la predije, ocurría momentos después, pregúntenle a mi novia si no le arruiné uno que otro giro de tuerca, además me encontraba cuestionándome el por qué un personaje secundario tenía más desarrollo y profundidad que el principal cuando ni siquiera había entrado a la sala con la intención de hacer una crítica, Pero esto ya me había pasado unos días antes con la película Interestelar, pues casi al principio de la película descubrí el gran giro de tuerca que se venía guardando, y si alguien también es fanático de las películas de Nolan, sabrán que sus argumentos son un poco... inusuales.
Fue entonces cuando comencé a preguntarme si las películas realmente se estaban volviendo predecibles, pero después de pensarlo un rato, me di cuenta de que lo que estaba ocurriendo era una pequeña nueva costumbre de la cual no me había percatado, y es que no la adquirí a voluntad propia, sino que creo que me obligué a utilizarla en un taller al que hace poco asistí, y se me quedó grabada para siempre (espero).
| La maestra Danna y yo. |
El taller se llamaba "Dinámica de personajes en la narrativa cinematográfica", y fue impartido por la maestra Dana Rotberg, una guionista/directora/productora que por sus películas ha sido merecedora de diversos premios a nivel internacional, una maestra estricta, y un amor de persona.
Algunas de las primeras cosas que hicimos antes de adentrarnos en la teoría, en el cómo funciona cada personaje dentro del guión, fue hacer el análisis de algunas películas, para que tuviéramos un ejemplo al cual referirnos y después comenzar con los ejercicios. Al principio, como esto era nuevo, yo veía la película y hasta el final analizaba lo que había visto, pero esta técnica no sería muy efectiva, ya que era probable que para el final, ya hubiera olvidado ciertas cosas. Así que en las veces siguientes traté de ir haciendo el análisis sobre la marcha, y tal fue el resultado, que ahora terminé haciéndolo inconscientemente.
En el taller analizamos trabajos nuestros y ejercicios que escribíamos realizados con tareas específicas aplicando lo que aprendimos, y se ahondaba mucho en la cuestión del dilema de la narrativa del cine, en donde pasa algo similar al teatro, pues aquí tiene que centrarse en dictar acciones más que en pensamientos o sentimientos demasiado específicos, ya que esos solo podrían tener valor en una obra literaria, utilizar nubes de pensamiento sería ridículo en el cine, y casi imposible en el teatro. ¿Cómo representarían ustedes en una actuación una línea así por ejemplo:
Y de pronto pensó que sería genial que el perro tuviera alas para que le trajera volando una hamburguesa.
Es por eso que en un guión uno se debe centrar en demostrar los pensamientos con acciones, tal vez diciéndoselo a alguien, o actuando sobre eso, lo mejor es cuando logras darlo a entender sin la necesidad de que el personaje tenga que decirlo, la intención tampoco es darle todo ya masticado al público. Recordemos entonces, que el cine es acción, y no solo sensación.
Si quieren ver un poco de los resultados que yo obtuve, después haré una transcripción de un guión que hice como ejercicio para el taller.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario