Juan Luis Panero Blanc fue un poeta español que es considerado dentro de la generación del 70.
Nació el 9 de septiembre de 1942 en Madrid, España. Hijo del poeta Leopoldo Panero y de la escritora Felicidad Blanc, hermano del poeta Leopoldo María Panero y Michi Panero, y sobrino del poeta Juan Panero (por estas épocas, era común que se diera la escritura entre familiares). Su familia estaba muy bien acomodada, estudió en El Escorial y después en Londres.
Al estar deambulando por distintos países de América pudo conocer a escritores reconocidos como Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo por ejemplo. No fue hasta 1985 que se quedó a vivir en Torroella de Montgirí, en donde falleció en el año 2013.
Hay quienes consideran que debió haber formado parte de la antología de Castellet, por su modo renovador de afrontar el lenguaje de la poesía social, su formación cosmopolita y hasta la inspiración veneciana de muchos de sus poemas. Sin embargo, fue su hermano Leopoldo María el que ocupó el lugar.
Aquí uno de los poemas que más me gustan de él:
Extraño ser y extraño amor, tuyo y mío,
absurda historia, delirantes imágenes,
remotos pasajeros en un tren sin destino,
compañeros entonces, unidos y tan lejos,
al filo de la vida, donde duerme el silencio.
Suene por ti, interminable, un vals,
suenen por ti, incansables violines,
suene una orquesta en el salón enorme,
suenen tus huesos celebrando tu espíritu.
Una copa de tallado cristal, alzada al cielo,
brinde por tu azul adolescencia disecada
y madera y metal festejen tu retrato
de borrosa figura y suave pelo oscuro.
Suene, suene hasta el fin el largo trémolo,
la delicada melodía, vagarosas nubes de pasión
bañando de alegres lágrimas tus ojos imposibles,
dibujando en tus labios un deseo perdido,
entrega fugitiva, besando sólo el aire.
Vals en el tiempo y en la dicha sonámbula
de la eterna alegría y la más tersa piel
riendo bajo luces de radiantes reflejos,
inmóviles estrellas en la noche fingida.
Música y sueño, sueño technicolor,
tan cursi y tonto que llena de ternura
en algunos momentos del todo indeseables
cuando vivir resulta un sueño más grotesco.
Oh amor de Mayerling y antigua Viena,
dulce Danubio y fuegos de artificio.
Oh amor, amor al amor, que te conserva
como un oculto talismán y mariposas disecadas.
Extraño ser, extraño amor, extraña vida tuya.
Una gota de sangre en una gota de champagne,
el ruido de un disparo irrumpiendo en la música,
un helado sudor tras las blancas pecheras,
no podrán detenerte, hacer cambiar tu paso.
Tú seguirás, sobre ti misma, bailando siempre,
soñando siempre, soñando enloquecida,
aunque caigan, con estruendo de cascote y tierra,
los decorados techos, las gráciles arañas,
y rasguen lentamente tu rostros los espejos
y en un quejido mueran las cuerdas y sus notas.
Tú seguirás, eternamente sola y desolada,
girando entre las ruinas, evocando otras voces,
sonriendo a fantasmas con tímida esperanza,
en helados balcones abrazada a tus brazos.
Verás borrar la noche, su temblor inconstante
y otra luz, turbia luz, iluminar tu reino.
Su terquedad cruel descubrirá las ruinas
y la verdad del tiempo detrás de tus pupilas.
Pero tú seguirás sin detenerte nunca,
fantasma ya tú misma en el gris de la sombra,
altiva la cabeza sobre el cuello intocable,
girando para siempre, bailando para siempre,
frente a la sucia realidad de la muerte,
frente a la torpe mezquindad de los hechos.
Tú seguirás, extraño ser, extraño amor,
danzando sola, escuchando impasible
ese vals de derrota, extraña magia,
ese vals de derrota, tu más cierta victoria.
-Juan Luis Panero
-Juan Luis Panero

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