“Escenario y Contexto del Arte” un título que puede referirse
a muchas cosas realmente, pero sencillamente ¿Qué quiero decir?
Bueno, antes que nada, debo de aclarar que esta crítica se
basa principalmente en el espectador, y la forma en que este percibe las obras
de los autores. Quiero aclarar que esto es solo una opinión y no busco
convencer a nadie, tan solo dar algo que yo creo debería tomarse en cuenta en
el momento de percibir una obra, y desarrollar una idea sobre la misma.
Principalmente quiero recalcar uno de los errores más grandes
(bajo mi visión) que encarna el espectador al momento de analizar una obra; este es el de encasillar, bajo un contexto, la obra como buena o mala ¿Qué quiero decir?
Tomemos la música como un ejemplo base. Una persona con un
pensamiento por así decirlo… “culto”, ya tiene bastantes limitantes al momento
de presenciar una obra. Distintos prejuicios se hacen presentes al momento de
escuchar una canción a base de su simple género, dando por hecho de que géneros
como la banda regional mexicana, el norteño, el reggaetón e incluso el electro,
son géneros vacíos y carentes de apreciación profunda y artística. Paralelo a
ello, una persona con un contexto social de menor clase y posiblemente menor
nivel educativo, puede ver a la música clásica como sosa y aburrida.
¿Pero cuál de los dos tiene la razón? En mi sincera opinión… ninguno. Esto porque están dando una generalización bastante cruel para ambos
géneros, me refiero a que están dando una estandarización para dos obras con
dos contextos distintos.
Analicemos: Es tan simple como imaginar una post-moderna
fiesta adolescente, es ponerse a pensar como esta se vería aburrida si se
tocara música blues o metal, debido a que el contexto de esta fiesta es más
alegre. Un tono jovial y simple que busca sensaciones rápidas y sencillas, no
una profunda localización del ego.
Al igual que esto podría darse en un recital de gente de
mayor edad: Dentro del contexto mexicano, esa gente disfrutaría más un bolero o
un mariachi, sobre un electro-house o dubstep. Y sobre esto intervienen más artes; sobre como una pintura
surrealista, no puede compararse con el hiperrealismo, debido a que expresan
distintas cosas, el surrealismo es una experiencia onírica, en contraste del
hiperrealismo que es la expresión más viva de algo literal.
Las personas sujetan dos obras en comparación constantemente,
impidiéndose así disfrutar de todo lo que el arte nos puede dar, y no me
refiero a gustos personales, que eso es algo natural, me refiero a la
idealización de un movimiento, de un género u estilo, a base de la comparación
con otras obras, a base de tratar de ver su contexto como ajeno al que en
realidad se tiene intención.
Simplemente es percatarse que, observar un baile folclórico, no es para nada lo mismo a una experiencia
con el contemporáneo, pues transmiten ideas distintas, ajenas, tiene otra
intención para el espectador.
El contexto en que se desarrolla una obra, determina su
sentido, así sea uno simple, que busque dar sensaciones fugaces y sencillas, o una experiencia reflexiva, profunda, que trascienda en el ser. El contexto
puede variar siempre, y este se determina a base de las ideas del autor, la
cultura, el tiempo y la manera en que la obra se realiza. Nunca habrá dos
intenciones iguales (aunque quizá similares), y es por ello que desvalorizar una obra,
simplemente porque no cumple con la misma intención que una obra más profunda,
me resulta erróneo.
Se tiene que saber diferenciar entre el escenario en que la
obra va a aplicarse, se tiene que ser inteligente, para poder disfrutar de
todas estas obras, sin impedimentos mentales, sin prejuicios e idealizaciones.
Pues al fin y al cabo, el arte es una experiencia multicolor.
Es la libertad de sentir, sin pensarlo demasiado. No encasillemos el arte,
comprendámoslo como la fuerza individual que representa la obra, disfrutémosla, por sí misma.
Escrito Por Jesús Gilberto Aguilera Meza.
“Como me jode escribir, pero es la única forma en que sigo
viviendo.”
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