Ayer pude asistir a una exposición de arte surrealista
de la mano de Alíce Rahon.
Alíce
Rahon nace en Francia en 1904. A los tres años, sufre un
accidente terrible que hace que deba pasar una larga temporada en cama;
Esto, por obvias razones, la excluye de las actividades de una niña de su edad,
lo único que le quedaba, era pintar, leer y escribir. Lo demás de su vida es
historia que se puede investigar, pero ésta vez hablaremos de su obra como
pintora surrealista:
En 1939, por invitación de Frida Kahlo, emigró a la Ciudad de México, dónde residiría hasta su
muerte, en 1987.
Esto marca un antes y un después en el entendimiento de
la obra de Rahon, ya que, influenciada por Kahlo y los colores vivos y muy
tradicionalistas que usaba, decide darse una oportunidad en eso de la pintura.
Las pinturas de Rahon
que pude presenciar tenían una temática parecida: Los animales.
En mayoría gatos, y en ocasiones aves varias, Rahon podía
desprender una metodología surrealista
al por menor.
Dentro de la exhibición, mas que ponerme a “estudiar”
sus obras, decidí, para tratar de crear un amplio criterio, escuchar a todos
los asistentes de la exhibición y del evento en general. Dentro de lo poco que
alcancé a escuchar, destacaba las opiniones pesimistas y muy elevadas, tratando
de interpretar, hacerse los conocedores del tema (Algo típico en una exposición
de esta naturaleza extraña), tratando, erróneamente, de interpretar la obra de
una forma literal, sin entender el
proceso de creación. Y ahí, es donde radica la genialidad de Rahon y del
surrealismo en general.
Entender el Surrealismo
es algo difícil, no debido a lo profundo que se debe de llegar con la mente
y los sentimientos sino por las formas tan extrañas que sólo funcionan en la
mente del artista en cuestión. Este tipo de arte, aunque suene contradictorio,
solamente puede funcionar como algo homogéneo en la imaginación del creador,
porque en ello, la particularidad de todos esos trazos pueden convivir, ser
miles de obras en una sola, poder captar la diferencia que hizo, un algo tan
simple, en la vida del artista. Con Rahon,
eran los gatos, con Kahlo, poder representarse
en formas que ella quisiera.
Por ello, escuchar todas esas opiniones superfluas y
ambiguas, me hicieron darme cuenta, lo que el Surrealismo, desde que nació, ha hecho en la mente del humano que
solamente puede vivir en una realidad; Una realidad, que patéticamente, ni
siquiera es creada por él; Una realidad, que será efímera, como su vida, y como
la corta noción de las cosas tan anti-perfectas pero hermosas, plasmadas en una pieza.
Gracias a todo esto, pude darme cuenta, de que, hasta
para pintar “Gatos simplistas” se necesita, tener al menos, la capacidad y la
necesidad de pintar “Gatos simplistas”, cosas que solamente, Rahon puede hacerlo sin tener que rendir
cuentas. Debido a eso, ayer, estuve –estuvieron- apreciando todos esos
animales, algo que no se hace a diario.

muy buena perspectiva
ResponderBorrarel arte incluso en su mas mínima expresión, es un refrescante momento para los sentidos