11/13/2015

El Surrealismo zoofílico



Ayer pude asistir a una exposición de arte surrealista de la mano de Alíce Rahon.

Alíce Rahon nace en Francia en 1904. A los tres años, sufre un accidente terrible que hace que deba pasar una larga temporada en cama; Esto, por obvias razones, la excluye de las actividades de una niña de su edad, lo único que le quedaba, era pintar, leer y escribir. Lo demás de su vida es historia que se puede investigar, pero ésta vez hablaremos de su obra como pintora surrealista:
En 1939, por invitación de Frida Kahlo, emigró a la Ciudad de México, dónde residiría hasta su muerte, en 1987.

Esto marca un antes y un después en el entendimiento de la obra de  Rahon, ya que, influenciada por Kahlo y los colores vivos y muy tradicionalistas que usaba, decide darse una oportunidad en eso de la pintura.
 
Las pinturas de Rahon que pude presenciar tenían una temática parecida: Los animales.
En mayoría gatos, y en ocasiones aves varias, Rahon podía desprender una metodología surrealista al por menor.

Dentro de la exhibición, mas que ponerme a “estudiar” sus obras, decidí, para tratar de crear un amplio criterio, escuchar a todos los asistentes de la exhibición y del evento en general. Dentro de lo poco que alcancé a escuchar, destacaba las opiniones pesimistas y muy elevadas, tratando de interpretar, hacerse los conocedores del tema (Algo típico en una exposición de esta naturaleza extraña), tratando, erróneamente, de interpretar la obra de una forma literal, sin entender  el proceso de creación. Y ahí, es donde radica la genialidad de Rahon y del surrealismo en general.

Entender el Surrealismo es algo difícil, no debido a lo profundo que se debe de llegar con la mente y los sentimientos sino por las formas tan extrañas que sólo funcionan en la mente del artista en cuestión. Este tipo de arte, aunque suene contradictorio, solamente puede funcionar como algo homogéneo en la imaginación del creador, porque en ello, la particularidad de todos esos trazos pueden convivir, ser miles de obras en una sola, poder captar la diferencia que hizo, un algo tan simple, en la vida del artista. Con Rahon, eran los gatos, con Kahlo, poder representarse en formas que ella quisiera.

Por ello, escuchar todas esas opiniones superfluas y ambiguas, me hicieron darme cuenta, lo que el Surrealismo, desde que nació, ha hecho en la mente del humano que solamente puede vivir en una realidad; Una realidad, que patéticamente, ni siquiera es creada por él; Una realidad, que será efímera, como su vida, y como la corta noción de las cosas tan anti-perfectas pero hermosas,  plasmadas en una pieza. 

Gracias a todo esto, pude darme cuenta, de que, hasta para pintar “Gatos simplistas” se necesita, tener al menos, la capacidad y la necesidad de pintar “Gatos simplistas”, cosas que solamente, Rahon puede hacerlo sin tener que rendir cuentas. Debido a eso, ayer, estuve –estuvieron- apreciando todos esos animales, algo que no se hace a diario.

Tal vez, el mejor zoológico que he visto en mi vida.

1 comentario:

  1. muy buena perspectiva
    el arte incluso en su mas mínima expresión, es un refrescante momento para los sentidos

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